La
morfología de los espermatozoides es una característica que se estudia en el
seminograma para ver si en el semen hay espermatozoides anormales, en qué
cantidad se encuentran y qué alteraciones tienen estas células.
¿Cómo se sabe si un espermatozoide es normal?
Para
poder estudiar la morfología de los gametos masculinos, es necesario la
fijación de una pequeña muestra del total del eyaculado en un portaobjetos, lo
cual implica la muerte de los espermatozoides. Esto impide que esta muestra sea
empleada tras su evaluación, pero servirá como representación del resto de la
muestra seminal total. Una vez fijada, se procede a una tinción biológica, como
la hematoxilina-eosina: la eosina, se une a los elementos electropositivos de
la célula y tiene una coloración rosada y la hematoxilina se une a las
moléculas electronegativas de los espermatozoides, obteniendo una coloración en
tonos azulados. La tinción de las distintas estructuras permiten una mejor
observación al microscopio al incrementar la definición de las membranas. Para
valorar la forma de un espermatozoide, se observan sus tres estructuras
principales: cabeza, pieza intermedia y cola.
La cabeza del espermatozoide :debe
ser ovalada y lisa, de 5 a 6 micrómetros de largo y de 2,5 a 3,5 micrómetros de
ancho.
El acrosoma: debe abarcar un 40-70% del volumen de la cabeza, y si hay
vacuolas deben ser escasas y ocupar menos de la mitad del volumen de la cabeza
ya que si son numerosas o grandes puede significar que el ADN está dañado.
La
pieza intermedia o cuello : como su nombre indica, está situada entre la cabeza
y el flagelo, y es una zona un poco más ensanchada que la base de la cola. Su
función es primordial porque alberga las mitocondrias, consideradas el motor
del movimiento del espermatozoide, pues son las responsables de generar
energía.
El flagelo o cola : está conformado por las mismas moléculas
estructurales responsables del correcto reparto de cromosomas en la mitosis y
meiosis, con lo que un flagelo irregular reflejará problemas en el reparto de
cromosomas, y ante todo, su movimiento no podrá competir con el bateo> de un
espermatozoide normal. La valoración de la muestra teñida de espermatzoides
consiste en contar el número de espermatozoides normales y anormales. Generalmente
se valoran 200 espermatozoides y a continuación se estima el porcentaje de
espermatozoides con forma normal.
Espermatozoides anormales: causas y alteraciones
Las
alteraciones en la morfología pueden tener un origen genético, de ahí la
importancia de presentar una correcta morfología. Un espermatozoide cuya
información genética, la mitad del futuro embrión, no esté bien codificada y
organizada no dará lugar a un embrión viable.
Además,
los espermatozoides con forma normal (en azul en la imagen inferior) nadan más
rápido y de forma adecuada. En cambio, la mayoría de espermatozoides anormales
son inmóviles o tienen una movilidad lenta.
En los
inicios del estudio de morfología espermática, había una lista de anomalías y
si no las cumplía se determinaba que el espermatozoide era normal.
Con el
paso del tiempo, se vio que la variedad de alteraciones era tan elevada que se
optó por estandarizar cómo era la estructura de un espermatozoide de buena
morfología, y las desviaciones de forma respecto a este patrón se consideran
alteraciones (en rosa en la imagen inferior).
Los
espermatozoides con morfología anormal pueden presentar cabeza, pieza
intermedia y/o cola anormal. Así, puede haber las siguientes anomalías:
Alteraciones
de cabeza: espermatozoides sin cabeza (cabeza de alfiler), cabeza pequeña,
amorfa, redonda, alargada, grande (globozoospermia), con forma de pera
(piriforme), con acrosoma grande, con acrosoma pequeño, sin acrosoma, con
muchas vacuolas, con vacuolas grandes o con dos cabezas.
Alteraciones
de cola: espermatozoides sin cola, cola enrollada, corta, larga, doblada o
doble cola.
Alteraciones
de pieza intermedia: espermatozoides sin pieza intermedia, con una
curvatura, asimétrica, engrosada, delgada, irregular o con una protuberancia de
un tamaño superior a la tercera parte del área de la cabeza.
Existen
alteraciones muy claras, como son la duplicación o ausencia de estas
estructuras, espermatozoides con doble cola, microcefálicos o macrocefálicos,
que no pueden dar lugar a un embrión viable nunca de forma natural.
Según
el criterio de la OMS un valor igual o superior al 4% de
espermatozoides con morfología normal es considerado dentro de los valores
normales. Si el índice de anormales es mayor del 96% estamos ante un caso de
teratozoospermia.
Existe
otro criterio de análisis de la morfología algo más estricto, se trata del
criterio o morfología de Kruger, según el cual, el límite de normalidad se
sitúa en el 14%, es decir, una muestra con más del 86% de sus espermatozoides
anormales se considerará teratozoospérmica.



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