miércoles, 30 de mayo de 2018

MORFOLOGÍA DEL ESPERMA Y ESPERMATOZOIDE NORMAL Y ANORMAL


La morfología de los espermatozoides es una característica que se estudia en el seminograma para ver si en el semen hay espermatozoides anormales, en qué cantidad se encuentran y qué alteraciones tienen estas células.



¿Cómo se sabe si un espermatozoide es normal?

Para poder estudiar la morfología de los gametos masculinos, es necesario la fijación de una pequeña muestra del total del eyaculado en un portaobjetos, lo cual implica la muerte de los espermatozoides. Esto impide que esta muestra sea empleada tras su evaluación, pero servirá como representación del resto de la muestra seminal total. Una vez fijada, se procede a una tinción biológica, como la hematoxilina-eosina: la eosina, se une a los elementos electropositivos de la célula y tiene una coloración rosada y la hematoxilina se une a las moléculas electronegativas de los espermatozoides, obteniendo una coloración en tonos azulados. La tinción de las distintas estructuras permiten una mejor observación al microscopio al incrementar la definición de las membranas. Para valorar la forma de un espermatozoide, se observan sus tres estructuras principales: cabeza, pieza intermedia y cola. 
La cabeza del espermatozoide :debe ser ovalada y lisa, de 5 a 6 micrómetros de largo y de 2,5 a 3,5 micrómetros de ancho. 
El acrosoma: debe abarcar un 40-70% del volumen de la cabeza, y si hay vacuolas deben ser escasas y ocupar menos de la mitad del volumen de la cabeza ya que si son numerosas o grandes puede significar que el ADN está dañado. 
La pieza intermedia o cuello : como su nombre indica, está situada entre la cabeza y el flagelo, y es una zona un poco más ensanchada que la base de la cola. Su función es primordial porque alberga las mitocondrias, consideradas el motor del movimiento del espermatozoide, pues son las responsables de generar energía. 
El flagelo o cola : está conformado por las mismas moléculas estructurales responsables del correcto reparto de cromosomas en la mitosis y meiosis, con lo que un flagelo irregular reflejará problemas en el reparto de cromosomas, y ante todo, su movimiento no podrá competir con el bateo> de un espermatozoide normal. La valoración de la muestra teñida de espermatzoides consiste en contar el número de espermatozoides normales y anormales. Generalmente se valoran 200 espermatozoides y a continuación se estima el porcentaje de espermatozoides con forma normal.


Espermatozoides anormales: causas y alteraciones

Las alteraciones en la morfología pueden tener un origen genético, de ahí la importancia de presentar una correcta morfología. Un espermatozoide cuya información genética, la mitad del futuro embrión, no esté bien codificada y organizada no dará lugar a un embrión viable.

Además, los espermatozoides con forma normal (en azul en la imagen inferior) nadan más rápido y de forma adecuada. En cambio, la mayoría de espermatozoides anormales son inmóviles o tienen una movilidad lenta.
En los inicios del estudio de morfología espermática, había una lista de anomalías y si no las cumplía se determinaba que el espermatozoide era normal.
Con el paso del tiempo, se vio que la variedad de alteraciones era tan elevada que se optó por estandarizar cómo era la estructura de un espermatozoide de buena morfología, y las desviaciones de forma respecto a este patrón se consideran alteraciones (en rosa en la imagen inferior).
Los espermatozoides con morfología anormal pueden presentar cabeza, pieza intermedia y/o cola anormal. Así, puede haber las siguientes anomalías:
Alteraciones de cabeza: espermatozoides sin cabeza (cabeza de alfiler), cabeza pequeña, amorfa, redonda, alargada, grande (globozoospermia), con forma de pera (piriforme), con acrosoma grande, con acrosoma pequeño, sin acrosoma, con muchas vacuolas, con vacuolas grandes o con dos cabezas.
Alteraciones de cola: espermatozoides sin cola, cola enrollada, corta, larga, doblada o doble cola.
Alteraciones de pieza intermedia: espermatozoides sin pieza intermedia, con una curvatura, asimétrica, engrosada, delgada, irregular o con una protuberancia de un tamaño superior a la tercera parte del área de la cabeza.
Existen alteraciones muy claras, como son la duplicación o ausencia de estas estructuras, espermatozoides con doble cola, microcefálicos o macrocefálicos, que no pueden dar lugar a un embrión viable nunca de forma natural.
Según el criterio de la OMS un valor igual o superior al 4% de espermatozoides con morfología normal es considerado dentro de los valores normales. Si el índice de anormales es mayor del 96% estamos ante un caso de teratozoospermia.
Existe otro criterio de análisis de la morfología algo más estricto, se trata del criterio o morfología de Kruger, según el cual, el límite de normalidad se sitúa en el 14%, es decir, una muestra con más del 86% de sus espermatozoides anormales se considerará teratozoospérmica.






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